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martes, 10 de octubre de 2017

La lluvia

Federico García Lorca

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
 y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de una mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
 y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del aguan que han visto y meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacífica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas cae!

¡Oh lluvia franciscana que llevas tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!

sábado, 27 de mayo de 2017

A un amigo

Jorge Luis Borges
No puedo darte soluciones 
para todos los problemas de la vida;
ni tengo respuestas para tus duda y temores,
pero puedo escucharte y compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado, ni tu futuro;
pero cuando me necesites, estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano 
para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos, no son míos;
pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales puedes actuar,
pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos 
cuando alguna pena te parta el corazón,
pero puedo llorar contigo 
y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días oré por ti...
En estos días me puse a recordar mis amistades más preciosas.
Soy una persona feliz: tengo más amigos de los que imaginaba.
Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea
y la alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz cuando los veo y cuando hablamos,
sea en la alegría o sea en la serenidad.
En estos días pensé en mis amigos y amigas,
entre ellos, apareciste tú.
No estabas arriba, ni abajo, ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras ni el número uno ni el número final.
Lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad 
que transmitías y con la cual, desde hace tiempo
se ennoblece mi vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendía que realmente somos amigos.
Hice lo que todo amigo:
Oré... y le agradecí a Dios, por ti.
¡Gracias por ser mi amigo!
video

Amigos

Víctor Zúñiga García
Amigos...seremos siempre amigos
para contar nuestras penas una a una
y tendremos así como testigos
al sol, al viento, a la noche o a la luna.

Viajaremos a un mundo distante
para buscar con todo el empeño.
¡Y seremos como el caminante
que cabalga buscando su sueño!

Amigos siempre sobre todas las cosas
como van unidos espinas y rosas,
sin que importe nunca distancia ni tiempo;
tú serás la lluvia...yo, tal vez el viento.

Y así seguiremos como lo hacen pocos,
buscando en la vida nuestros sueños locos;
y si algo pasara...¡Escucha lo que te digo
por todos los tiempos...yo seré tú amigo!

miércoles, 24 de mayo de 2017

Verdades amargas

Ramón Ortega
Yo no quiero mirar lo que he mirado
a través del cristal de la experiencia,
el mundo es un mercado en que se compra
amor, voluntad y conciencia.

Amigos...es mentira...no hay amigos,
la verdadera amistad es ilusión,
ella cambia, se aleja y desaparece,
con los giros que da la situación.

Amigos complacientes solo tienen
los que disfrutan de ventura y calma,
pero aquellos que abate el infortunio,
solo llevan tristezas en el alma.

En este laberinto de la vida,
donde tanto domina la maldad,
todo tiene su precio estipulado,
amores, parentesco y amistad.

El que nada atesora, nada vale,
en toda reunión pasa por necio;
y por nobles que sus hechos sean,
lo que alcanza es burla y desprecio.

Lo que brille nomás tiene cabida,
aunque brille por oro lo que es cobre,
lo que no perdonamos en la vida
es el cruel delito de haber nacido pobre.

La estupidez, el vicio y hasta el crimen
pueden tener su puesto señalado,
las llagas del defecto no se miran
si las cubre un diamante bien tallado.

La sociedad que adora su deshonra,
persigue con saña al criminal,
mas, si el puñal es de oro,
enmudece el juez...y besa el puñal.

Nada hermano es perfecto, nada afable,
todo está con lo impuro entremezclado,
el mismo corazón con ser tan noble,
cuántas veces se encuentra enmascarado.

Que existe la virtud...yo no lo niego,
pero siempre en conjunto defectuoso,
hay rasgos de virtud en el malvado,
y hay rasgos de maldad en el virtuoso.

Cuando veo a mi paso tanta infamia
y que mancha mi planta tanto lodo,
ganas me dan de maldecir la vida,
ganas me dan de maldecirlo todo.

Porque ceñido a la verdad estoy,
me dieron a libar hiel y veneno,
hiel y veneno en recompensa doy.

Y si tengo la palabra tosca,
en estas líneas oscuras y sin nombres
doblando las rodillas en el polvo,
pido perdón a Dios, pero no al hombre.

lunes, 17 de abril de 2017

No desistas

Cuando vayan mal las cosas, 
como a veces suelen ir;
cuando ofrezca tu camino
solo cuestas que subir.
Cuando tengas poco haber,
pero mucho que pagar,
y precises sonreír
aun teniendo que llorar;
cuando el dolor te agobie,
y no puedas ya sufrir,
descansar acaso debes...
¡pero nunca desistir!

Tras las sombras de la duda,
ya plateadas, ya sombrías,
puede bien seguir el triunfo,
no el fracaso que temías;
y no es dable a tu ignorancia,
figurarte cuán cercano
puede estar el bien que anhelas
y que juzgas tan lejano.

Lucha, pues, por más que tengas
en la brega que sufrir...
¡Cuando esté peor todo,
más debemos insistir!
Rudyard Kipling

miércoles, 22 de febrero de 2017

Los recuerdos son de agua

Jorge Luis Labarta Pena

Los recuerdos son de agua
y a veces se deslizan 
por la piel del alma como
cascadas de sentimientos,
como rocío de mañanas oscuras,
de noches de insomnio,
de dudas, de espera en la puerta,
de miradas perdidas,
en la infinidad de un adiós,
en la eternidad de una partida.

Los recuerdos son de agua
y a veces se nos salen
por los ojos entre valles de silencio,
entre palabras nunca dichas
y besos que nunca germinaron
agazapados en la tibieza del deseo.

Los recuerdos son de agua
y los tuyos vuelven a mí
siguiendo el ciclo interminable
que los evapora en el día
y los vuelve ríos que corren
sobre mis mejillas en las noches.

Los recuerdos son de agua...
y en esa espuma que crea
la marea de mi amor por ti,
te veo venir con tu porte de diosa,
con tu andar zalamero,
con la sonrisa en tus labios
y la mirada que ilumina...


Regresaste, es cierto,
pero los recuerdos son de agua
y de ti solo quedan despojos de antaño,
triste sombra de un amor lejano
y tengo que decirte que segundas partes
nunca fueron buenas...

Los recuerdos son de agua...
y el tuyo...el tuyo se fue
en el cauce de un adiós,
en el bote de la despedida.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Canción de otoño en primavera

Rubén Darío
(Félix Rubén García Sarmiento)

Juventud, divino tesoro, 
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé.

Juventud, divino tesoro, 
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fuente más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

Pues su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía.

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro, 
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.

Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad, 
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro, 
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro, 
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!

domingo, 20 de noviembre de 2016

Mi poema de amor

"Eres mi más bello poema de amor; la eterna melodía que arrulla mis sueños". 

Amar en silencio


"Te amaré en silencio; como se ama lo prohibido e imposible".

Ilusión


"Eres mi más dulce fantasía de amor; la bella ilusión que consuela mis días de soledad". 
@jaimevillauma5030204

sábado, 12 de noviembre de 2016

Adiós

Manuel Acuña

A...
Después que el destino
me ha hundido en las congojas
del árbol que se muere
crujiendo del dolor,
truncando una por una
las flores y las hojas
que al beso de los cielos
brotaron de mi amor.

Después de que mis ramas
se han roto bajo el peso
de tanta y tanta nieve
cayendo sin cesar,
y que mi ardiente savia
se ha helado con el beso
que el ángel del invierno
me dio al atravesar.

Después... es necesario
que tú también te alejes
en pos de otras florestas
y de otro cielo en pos;
que te alces de tu nido,
que te alces y me dejes
sin escuchar mis ruegos
y sin decirme adiós.

Yo estaba solo y triste
cuando la noche te hizo
plegar las blancas alas
para acogerte a mí,
entonces mi ramaje
doliente y enfermizo
brotó sus flores todas
tan solo para mí.

En ellas te hice el nido
risueño en que dormías
de amor y de ventura
temblando en su vaivén,
y en él te hallaban siempre
las noches y los días
feliz con mi cariño
y amándote también.

¡Ah! Nunca en mis delirios
creí que fuera eterno
el sol de aquellas horas
de encanto y frenesí;
pero jamás tampoco
que el soplo del invierno
llegara entre tus cantos,
y hallándote tú aquí.

Es fuerza que te alejes...
rompiéndome en astillas;
ya siento entre mis ramas
crujir el huracán,
y heladas y temblando
mis hojas amarillas
se arrancan y vacilan
y vuelan y se van.

Adiós, paloma blanca
que huyendo de la nieve
te vas a otras regiones
y dejas tu árbol fiel;
mañana que termine
mi vida oscura y breve
ya solo tus recuerdos
palpitarán sobre él.

Es fuerza que te alejes
del cántico y del nido
tú sabes bien la historia
paloma que te vas...
El nido es el recuerdo
y el cántico el olvido,
el árbol es el siempre
y el ave es el jamás.

Adiós mientras que puedes
oír bajo este cielo
el último ¡ay! del himno
cantado por los dos...
Te vas y ya levantas
el ímpetu y el vuelo,
te vas y ya me dejas
¡paloma, adiós, adiós!