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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Pedro Valle


Recopilado por:
Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Prof. y Abg. 

A PIE
Pedro Valle
 
Tiempo caballo desbocado
sombre noche terrible
sólo el silencio solo
en la secreta voz
 
Los días que en marejada
llenan de dolor el pecho
tropel que pinta de luna
el río de los recuerdos
 
Cómo no encontrar tus pasos
en las huellas del que ama
cómo no vestir la aurora
con el cielo de tus ojos
 
Vamos a cruzar la vida
por la esquina de la muerte
vamos a encender los sueños
con la guitarra del llanto
 
Pasos de la única selva
del dolor y la esperanza
en que vamos desnudando
una sed debida a mares.
 
MALAS NOTICIAS
Pedro Valle
                                                                      
El estado del tiempo
es un periódico
hojeado a la siguiente página
Días que como nubes negras
cabalgan hacia el país
de los sueños
Rutina asfixiante
de presagiar goteras
en el tejado del pecho
Hijos del odio los hombres
sólo enarbolan
la canción triste de la muerte
 
OSCURO OSCURO
Pedro Valle
 
Voces como ríos de sangre
en la inmensa noche del poder
En el pecho del hombre
sólo escombros
geografía mustia que se yergue
dejando tras su paso
la única flor de la tristeza.
 
MONÓLOGO DEL VIAJERO
Pedro Valle
 
Un hombre
se refugia en un cuarto
porque en las calles
sólo hay monólogos
de medianoche
Un hombre vuelve
Y en su mirada trae
La flor de la nostalgia
No hay nadie
y en las mesas del tedio
humeantes cigarros
se confunden
con la sombra
de extraños habitantes
Pareciera
se olvidaron las palabras
y los viajeros presurosos
ignoran el idioma
de otro tiempo
Cae la noche súbita
y el silencio es un puente
hacia un poema triste
en la estación de los sueños.

Raúl Contreras

Recopilado por:
Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Prof. y Abg.

ATARDECER
Raúl Contreras

Mujer, dame la red de tu cariño.
Dame aquellas angustias perfumadas
Como rosas del cielo deshojadas
Sobre la seda azul de tu corpiño.
Refúgiame otra vez en el armiño
De tus manos piadosas y calladas,
Cuando vi reflejarse en tus miradas
La candorosa timidez de un niño.
Dame las horas que viví de prisa
Asomado al balcón de tu sonrisa.
Más alejadas cuanto más las sueño.
Estoy tan solo. Y el invierno es crudo…
Y errante va mi corazón desnudo
Igual que un perro que perdió su dueño.

COMO LA PRIMAVERA
Raúl Contreras

Pasó por mi camino vaporosa y ligera
Como una clara sombra teñida de ilusión.
Y fue un instante sólo como la primavera,
Como la primavera para mi corazón.
El viento me traía la música primera,
Tal vez la última rima que cierra una canción…
Y al ver que se esfumaba la sombra pasajera,
Toqué, por cautivarla, mi más ingenuo son.
¡Oh son incomprendido que ya ni el viento espera.
No pude aprisionarla… porque en mis ojos era
— imagen imposible — la sed de una visión!
Y así por mi camino pasó la luz de afuera.
Y fue un instante sólo como la primavera…
La está llamando a gritos mi pecho en floración.

DOS SOMBRAS
Raúl Contreras

Sangre de don Quijote llevo en las venas mías.
¿Soy un contemporáneo de Lope y Garcilaso?
Amo los arabescos, los jubones de raso
Y las espesas ventanas de espesas celosías.
En este siglo veinte de las bellaquerías,
Por mi decadentismo soy un vivo fracaso.
Pesan sobre mis hombros cuatro siglos de atraso
Y siento, como propias, las glorias de otros días.
Eterno enamorado de los nobles rincones,
Amo el Madrid antiguo lleno de tradiciones,
El de los desafíos y las rondas galantes.
Y sueño — ¿cuántas veces? —a la luz de la luna,
Sobre el cimiento roto de una torre moruna,
Dialogar con la sombra de mi antiguo Cervantes.

VIEJAS FRAGANCIAS
Raúl Contreras

Me encantan de Madrid las calles viejas.
Los callejones retorcidos, donde
Parece que el espíritu se esconde
De olvidadas historias y consejas.
Evoco aquellas mustias candilejas,
La joven dama y el galán vizconde.
Y el suspiro amoroso que responde
De un bandolín a las nocturnas quejas.
Yo quisiera haber sido algún don Diego;
Ir por un largo callejón. Y luego
Sacar de pronto a relucir la espada;
El gesto airado, el ademán muy mío.
Y matar a un rival en desafío
Al pie de los balcones de mi amada…

Silvia Elena Regalado

Recopiló:
Lic. Jaime Noé Villalta Umaña
Prof. y Abg.
CONVERSACIÓN CON DIOS
Silvia Elena Regalado
I
 
Alguno que otro día
me amanece el deseo de invitarte  un café
y abrazarme a la certeza con la que me nombraste para siempre.
Quiero escuchar  como respira en vos el universo,
descubrirme en el milagro sin edad de tus pupilas.
 
Días en los que necesito darte gracias
por  lo que  me concediste infinito,
por la posibilidad de hacer y re-inventar
cada trozo de vida a mi propia semejanza o a la tuya,
Por la angustia y la fe en lo que anhelo,
por la alegría simple de los frutos.
 
Vos sabes que este amor mío renegó tanto  de nombrarte.
Se ufanó de sí mismo,
evadiendo el diálogo cara a cara,
refugiándose en tu sustancia,
cumpliéndote en los principios
pero sin la humildad serena de aceptarte.
 
¿De qué he huido?
Si todo rumbo me devolvió tu aliento;
si toda libertad sin vos siempre fue cárcel.
Aquí estoy otra vez,
como emergiendo del útero materno:
confiándote mi vida,
abandonándome a tu ímpetu
despertando a tu amor
fundiéndome en tu nombre.
(Desnuda de mí)
II
No quiero buscarte en la derrota,
sostenerme en tu fuerza cuando flaqueo.
Yo quiero esta alegría limpia de intereses,
este nombre tuyo llenándome de flores,
ser parte de tu aliento  si respiro.
No quiero que este amor sea una falacia teórica,
un acuerdo callado
mientras la vida me habla en voz alta,
mientras alguien me grita
y yo vuelvo la espalda.
¿Tendrá sentido amarte,
si soy una más en la tragedia humana?
¿Si me resigno al miedo y no asumo la vida
con la misma pasión que me heredaste?
¿ Si cargo con la culpas, si te pronuncio,
pero no me perdono?
¿Si etiqueto  a los demás desde mi pequeñez
y no te descubro en ellos por tu grandeza?
No debes responderme.
Quiero ser tu respuesta.
(Desnuda de mí)

LA VIDA
A Silvia Matus
Silvia Elena Regalado
 
Esa tristeza rozándote  sin preguntarte
el gris inexplicable
que cae como tormenta sobre tu esperanza.
 
La vida es el puñal y la herida
la generosidad de millones de plaquetas
conteniendo  ríos de sangre.
La piel sana y nueva bajo una costra.
 
Un sueño  deshecho  contra el pavimento...
Navaja esperando a la vuelta de la esquina.
La vida es ese beso  desangrado en las paredes
y a veces su  respuesta purulenta.
 
Una boca oscura donde debes deslizarte a tientas
que nadie te vea  hecha una luz por su frontera...
 
Pero la vida es también la luz y la frontera
el precipicio más allá
el cielo
lo visto y lo que nunca será visto ni oído ni tocado
La música del cosmos en nuestras vísceras.
 
Los peces y los cantos de las aguas.
El sol para tu casa.
La frondosidad del árbol de jocote
resquebrajando suelos y paredes.
El sí que sólo irrumpe y es y crece.
 
La vida es la alegría de respirar profundo
el olor del segundo que se escapa.
 
El amor en las calles
que canta sobre  sangre y podredumbre.
 
El dolor la vida
el dolor que te punza
para volver a unirte los pedazos.
Es el dolor llamándote a tu centro
a tu sol de vos misma
a que seas así  vida de la vida
el sí que sólo irrumpe y es y crece.
 
OCTUBRE ES EL CULPABLE
Silvia Elena Regalado
 
Octubre no fue
un mes común de vientos
y piscuchas encumbradas por cipotes.
 
Octubre….
derrumbó el silencio,
me conjuró mujer,
te hizo hombre,
nos desnudó el espacio de pretextos,
y el amor fue
una batalla dulce de sudores.
 
Octubre se disfrazó
de junio, enero, marzo,
fluye en mis venas, como entonces,
acecha, sin medir las consecuencias;
octubre, compañero, es el culpable.
(libro Pieles de Mujer)
**
Cómo te explico
este fuego que arrasa y que me enciende:
nada se vuelve cenizas,
simplemente la luz es infinita.
(Libro Izquierda que aún palpitas)
**
Dios es el ojo de agua en el abismo de la nada.
La infinita rebelión de la luz en las tinieblas.
Quien pronuncia una flor
nombrando cada uno de sus átomos,
porque su palabra es semilla
de todo el universo.
Dios sin mantos ni barbas,
denudo sobre el lecho
de galaxias y novas.
(Libro Izquierda que aún palpitas)

¿VUELO O CAÍDA?
Silvia Elena Regalado
 
I
Te desprendés y sos lo que siempre te dijeron que no eras.
Sos lo que no sabías ser.
Sos lo más autentico de vos
y ahí no hay límites.
Volás y ya no sos ese vos que te construiste.
Ahí rompés los cálculos.
Vos en un latido del universo.
Materia y partícula de un ala.
Color que nos incendia.
El vuelo es ese azul orgásmico del cielo.
II
La gravedad te vence
y el único sentido de pelearse con la vida
es demasiada muerte.
Grave como la gravedad.
Fruto que se basta sin su árbol.
La caída es el anverso del paraíso:
Ventana donde nadie te ve
y vos devorás la intimidad
de todo lo visto.